Archivos de Medicina Familiar y General • Vol. 23, N 1 • Marzo 2026 Entrevista
DST: Claro. Mi intención es transmitirles cómo incorporo estas herramientas a mi cotidianidad. Si
bien reconozco la importancia de las discusiones filosóficas y teóricas sobre la IA (relacionadas
principalmente con la confidencialidad de los datos), muchas veces terminan opacando el costado
práctico, especialmente relevante para quienes desean empezar a incorporar estas tecnologías en
su trabajo. Les voy a compartir de manera abierta cómo es mi experiencia para tareas vinculadas a
la investigación biomédica.
Para empezar, siempre procuro pensarlas como un asistente al que no podría permitirme contratar.
Es decir, no delego en ellas aquellas tareas que requieren de mi propia creatividad o juicio
profesional. En todo caso, puedo emplearlas como disparadoras de ideas, pero mantengo claro que
su principal función debe ser ayudarme a optimizar tiempos, no reemplazar el trabajo que me
corresponde realizar como investigador. Cuando, por ejemplo, debo redactar un trabajo académico
sobre un tema específico, suelo evitar solicitarle al modelo que escriba el texto completo. En su
lugar, le pido sugerencias, referencias o puntos clave para desarrollar mi propio abordaje.
MFGR: Expongamos un ejemplo.
DST: Si se me asignara como tarea el escribir un artículo, no le pediría al modelo que redacte
directamente una introducción. Si lo hiciera, probablemente recibiría un texto estructurado, con un
lenguaje genérico, fácilmente reconocible como generado por IA, y que posiblemente replique
contenidos ya disponibles en internet. En ese caso, no solo perdería originalidad, sino también
autenticidad, cayendo en uno de los principales errores criticados en el uso de estas tecnologías: la
despersonalización del contenido y la pérdida de la voz propia del autor. Por eso, insisto en que
estas herramientas deben ser un apoyo, no un reemplazo. Es fundamental que la impronta
personal, el pensamiento crítico y la voz del investigador estén presentes en cada trabajo. Esa es,
en definitiva, la forma en que yo concibo el uso responsable y efectivo de la IA en el ámbito
académico.
MFGR: Hoy en día circula una enorme cantidad de información relacionada con los riesgos del uso
indebido de la IA, especialmente en el ámbito académico: plagio, producción de papers
fraudulentos, generación de contenido sin sustento, entre otros. ¿Qué opinión tenés para
compartirnos al respecto?
DST: De nuevo, creo que es fundamental que quienes usamos estas herramientas estemos siempre
presentes en lo que escribimos. La IA no puede ni debe reemplazar nuestra voz ni nuestra
responsabilidad como autores. Tampoco puede reemplazar el estudio. Si intento escribir sobre un
tema que no comprendo, el resultado será pobre: tendré respuestas genéricas, sin profundidad, y
se notará que quien escribió no domina el tema. En cambio, cuando estudio, investigo, me informo
y trabajo previamente, la calidad de las respuestas que obtengo mejora notablemente. La IA puede
ser útil como apoyo, especialmente si le ofrezco buen material de base, pero nunca puede sustituir
el proceso de aprendizaje. Por eso, sostengo que estas herramientas no reemplazan el estudio, la
lectura crítica, la escritura reflexiva ni el tiempo dedicado a la búsqueda bibliográfica. Son, en todo
caso, un complemento. Del mismo modo que una calculadora no enseña matemáticas, la IA no
enseña a pensar ni a escribir: somos nosotros quienes debemos desarrollar esas capacidades y usar
estas herramientas para potenciar nuestro trabajo.
Otro aspecto clave que he aprendido es la importancia del contexto. Cuando interactuamos con un
modelo de lenguaje, debemos brindarle la mayor cantidad de información posible, tal como lo
haríamos al hablar con otra persona. Cuanto más claro sea el marco contextual en el prompt (p. ej.
público objetivo, revista científica puntual, estilo de redacción requerido -formal/académico-),
mejor será la calidad de las respuestas que obtendrán .
(1)
Incluso, muchas veces es útil indicarle al modelo qué rol debe asumir: por ejemplo, pedirle que
actúe como un investigador en salud respiratoria de un centro especializado; este tipo de
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